Hay días en que la cena familiar ya está medio planeada desde la mañana: tal vez unas enchiladas, una carne asada, pasta cremosa, tacos dorados o ese guiso que alcanza para todos y todavía deja recalentado. Pero entonces alguien despierta con malestar estomacal. Y la cocina, que hace unas horas parecía territorio de antojo, se …
