Perder peso no siempre empieza con una membresía de gimnasio, un refrigerador lleno de productos carísimos o una promesa solemne hecha un lunes por la mañana. A veces empieza con algo menos espectacular: servirte un poco menos de refresco, caminar diez minutos después de comer o dejar de cenar frente a la televisión. Suena simple, …