La primera vez que practiqué senderismo en serio fue por equivocación. No lo planeé. Iba con unos amigos a una cascada escondida en Veracruz y el “camino fácil” resultó ser una subida de tierra, piedras sueltas y bromas crueles de Google Maps. Me dolieron músculos que ni sabía que existían… pero también, algo se despertó …


