Viajar en familia tiene una curiosa habilidad para convertir lo cotidiano en una pequeña expedición. En casa, un dolor de cabeza se resuelve caminando hacia el botiquín; a cientos de kilómetros y sin lo escencial en la maleta, puede terminar en una búsqueda nocturna de farmacia mientras alguien pregunta, desde el asiento trasero, cuánto falta …