Una breve historia del espresso italiano

espresso italiano

Los expresos son la base de todo café sin filtrar. Es la forma más pura de la bebida y es clave para comprender la cultura cafetera italiana. Además de darnos el espresso, Italia también allanó el camino para la segunda y tercera ola del café.

A pesar de esto, el café italiano se diferencia del resto del mundo. Incluso los cafés de especialidades y las grandes cadenas no han logrado afianzarse. Para entender por qué, debemos examinar la invención del espresso y cómo moldeó la cultura y la identidad italianas. Si eres un principiante del café, quédate a leer esta información.

espresso italiano recién servido

Todo comenzó con la máquina espresso

Alrededor de 1901, la Revolución Industrial de Europa condujo al invento del primer espresso.

Originalmente se concibió como algo que se podía preparar rápidamente. Traducido literalmente, “espresso” significa expreso. El inventor milanés Luigi Bezzara fue el primero en registrar una patente para una máquina con cabezales de grupo y portafiltros. Esta fue la primera vez que los clientes tenían café preparado expresamente para ellos.

En 1905, Desidero Pavoni compró esta matriz y produjo la primera máquina de café expreso comercial: la Ideale. El Ideale tiene poca relación con las máquinas modernas. Sus cabezales de grupo alcanzaron temperaturas de hasta 140° C, a una presión más baja que la de las máquinas de bar actuales.

Mussolini y la “italianización” del café

A medida que Italia producía más máquinas, el término “espresso” entró en el léxico italiano. En un diccionario italiano, se define como bebida “elaborada con una máquina presurizada o un filtro”.

Los cafés del siglo XIX eran lugares tranquilos, pero en 1935 comenzaron a contratar trabajadores. A medida que la fuerza de la infusión crecía, más trabajadores la frecuentaban en busca de un golpe de cafeína.

En 1938, surgió la palabra “barista”. Antes de ese momento, se usaba el término “barman”. Sin embargo, el éxito de Mussolini y el fascismo impulsaron una campaña para “italianizar” las palabras. La palabra barista reemplazó a barman, entrelazando aún más el espresso con la identidad italiana.

En la actualidad, la palabra “barista” y el café espresso han trascendido fronteras. Muchas bebidas de café no se pueden concebir sin el espresso. La atención que se brinda al consumidor en las cafeterías ha cambiado radicalmente y se siente una cercanía total entre el consumidor y el barista. Si vas a Starbucks, por ejemplo, puedes pedir tu café y elegir el tipo de leche o el grado de azúcar. También puedes ocupar tus rewards para adquirir tu bebida a un precio especial o incluso gratis si es tu cumpleaños.

La máquina de espresso en la actualidad

En los años 30 y 40, la escasez y los problemas de importación redujeron el consumo de café italiano. A pesar de esto, grandes nombres como Francisco Illy y Achille Gaggia adoptaron y mejoraron el Ideale.

En 1947, Gaggia inventó la máquina de bombeo manual. Ejerció más presión sobre el disco, extrayendo más aceites y coloides y produciendo Crema, una parte esencial del espresso moderno.

En 1948, el director de Faema, Ernesto Valente, compró el invento de Gaggia. Sin embargo, Gaggia y Valente no se pusieron de acuerdo sobre a quién comercializarlo. Gaggia lo vio como un lujo destinado a establecimientos elegantes. Valente decidió producir máquinas más baratas. En 1961, lanzó el mundialmente famoso Faema E61.

El Faema E61 es el padre del espresso moderno. Fue la primera máquina semiautomática que permitía a los usuarios gestionar sus parámetros de extracción y tenía una caldera horizontal en lugar de una vertical. Esto convirtió el café en un espacio social donde el cliente y el barista podían charlar. Condujo a un crecimiento explosivo en bares y cafés de espresso.

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